Memorias de un caracol

Grace y Gilbert son gemelos. Grace nace con labio leporino y junto con su hermano son criados por su padre, un hombre que esta en silla de ruedas. La madre de Grace y Gilbert murió al dar a luz y ambos crecen con un padre alcohólico. De Grace se burlan en la escuela por su labio, pero Gilbert está ahí para defenderla. El padre de ambos, Percy, muere dejándolos huérfanos y separan a los niños para que diferentes familias se encarguen de ellos. Muchos años después Grace Prudel está al cuidado de Pinky. Es aquí donde la película comienza.

Mientras redacto estas líneas me doy cuenta de que el director es el mismo que la cinta de Mary y Max (reseñada en este mismo blog el 29 de enero de 2021). Memorias de un caracol es una cinta triste, muy triste, tristísima si se le quiere ver así. Probablemente hasta sea un poco pesimista, pero la verdad es que la vida suele ser así. De hecho, la vida es mucho mas compleja de lo que nos puede llegar a parecer. Memorias de un caracol se sufre y por momentos se disfruta. Nos habla de unos niños que pasan por diversas situaciones que nos tocan el alma y el corazón en múltiples ocasiones. ¿Qué no se supone que vamos al cine a distraernos? Si. Y no. Porque a veces se necesita ver algo como Memorias de un caracol para reflexionar y después disfrutar de la vida. El cine puede servir para muchas cosas. Tener una catarsis o que toque las fibras mas sensibles de nuestro ser es una de ellas. Al final, uno no sale indiferente de la sala de cine. Algo pasó, algo se quebró o se reparó. Pero eso sí, al final un pequeño rayo de esperanza se asoma. Siempre lo hace.

Calificación: 10

 

 


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